Antes se leía el Evangelio y los fieles dirigidos por el celebrante decían "Palabra de Dios".
Hoy, en la Iglesia Católica, después de la santa lectura los feligreses dicen "Palabras de Jesús", que no es lo mismo, no es igual, porque no cabe duda que Jesús las dijo, o que al El se le atribuyen, pero no son Palabras de Dios, ni atribuíbles a El, porque están contenidas en la Biblia, que contiene demasiados errores.
Y más de algún otro horror vergonzozo, como la homofobia, el ensañamiento brutal hasta el extermino de todos los pueblos que ocupaban la Tierra Prometida , la trata de esclavos y de esclavas, todo aquello ordenado y dirigido por el propio Jehová.
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