En mi música canta el ave más feliz y danzan las
jóvenes más hermosas, hay soles formando sus tesoros y espacios gravitatorios
donde crecen fabulosas rosas, en mi música hay ángeles y viñas oscuras y
manzanas de oro. Mónica ha entrado a mi mansión y se ha llevado mis últimas
partituras, traté de detenerla pero ella se defendía con un paraguas, voces de
primavera pidiendo auxilio salían del papel, se marchó con un portazo y me ha
dejado solo en mi antro de luz. En mi música hay valles inexplorados e hilos de
agua que bajan de las laderas, una luna
oriental sobre techumbres y rojas distancias, en mi música los jóvenes rompen
sus tablas de valores antes de entrar al mar.
En la noche ha vuelto, me ha contado lo difícil de
la partitura, en sus manos blancas han crecido dos claveles, por el esfuerzo
seguramente, de la boca del infierno me ha venido la inspiración de amarla,
ella lo sabe y ha desnudado su cuerpo, ahuyenté a los ángeles del pecado y la abracé con fervor.
La música se escribía sola en los cajones de mi
habitación.
En mi música el barro de fuego y el azufre
incendian los árboles de la belleza y queman el hastío del verano, en mi música
suenan disparos, sangran inocentes, enmudecen los mares.
El sol encendía las cortinas, Mónica se había
marchado.
volverá otra Mónica y cantarán las golondrinas, volverá a sonar tu música y esta vez será con acordes m´´as melodisos...
ResponderEliminarCariños , Marga